Arañas tejedoras

Categorías: Fauna Casera.

Las arañas tejedoras hacen la típica telaraña compuesta de círculos concéntricos, generalmente entre ramas y hojas de árboles y arbustos, pero ocasionalmente en balcones, marquesinas y terrazas que reciben poco uso. La tela comienza con una primera línea de seda entre dos puntos. Desde el centro de esta línea la araña proyecta de doce a veinte líneas rectas o radios que luego une mediante líneas cortas para formar un espiral. Luego se coloca boca arriba en el centro de la tela y espera hasta que un insecto choque y se enrede en la tela. Las vibraciones producidas por el insecto delatan su ubicación; la araña se acerca rápidamente, lo pica para paralizarlo con su veneno y lo envuelve en varios hilos de seda. Cuando desea alimentarse regresa, muerde a la presa nuevamente con sus colmillos o quelíceras, le inyecta enzimas digestivas y chupa el producto de la digestión. Muchas arañas se comen la tela vieja y construyen una nueva todos los días. El macho es típicamente bastante más pequeño que la hembra y durante el periodo reproductivo sale a buscarla. Cuando encuentra la tela de una, la toca y la hace vibrar para identificarse y comunicar sus intenciones. Si ella lo acepta, la pareja se encuentra y el macho le transfiere un paquete de espermatozoides. Con alguna frecuencia el macho termina su vida como presa de la hembra. Más tarde la hembra teje un pequeño saco de seda, coloca en su interior sus huevos y lo esconde en una orilla de la tela o entre hojas cercanas. Los recién nacidos salen oportunamente del saco y se dispersan. Las arañas tejedoras son beneficiosas porque destruyen plagas agrícolas, pero también atrapan enemigos naturales de las lagas y una cantidad sustancial de abejas.

Leucaugeargyra es probablemente la araña más común de Puerto Rico pero no tiene al parecer un nombre común en la isla. Podría llamársele araña cebra por el llamativo patrón de líneas pálidas y oscuras que alternan en su abdomen. El cefalotórax anaranjado también llama la atención. En inglés se conoce como Argyra orchard spider porque a menudo teje sus telas en huertos de árboles frutales. La hembra mide poco más de un cuarto de pulgada de largo. El macho es más pequeño y se distingue porque sus pedipalpos, ubicados justo antes del primer par de patas, tienen la punta redonda. Los adultos viven por lo general un año. En Costa Rica, L. argyra es parasitada por Hymenoepimecis argyraphaga. Esta avispa le pone un huevo a la araña y la larva que emerge del mismo se alimenta de la sangre de la araña.

Cuando termina de crecer y se apresta a convertirse en pupa, la larva introduce en la araña un compuesto químico que le incita a construir una tela con características especiales para la pupa. Terminada la tela nueva, la araña se coloca en el centro como de costumbre y muere, quedando a su lado el capullo de la avispa, del cual emerge más tarde una avispa nueva. Leucauge argyra habita desde Norteamérica hasta Brasil y en las Antillas. Argiope argentata (derecha) es más grande que la especie anterior (hasta una pulgada de largo) y se conoce como araña plateada (silver argiope) por las zonas blancas que tiene en el abdomen, donde más vemos tres pares de tubérculos.

Se le llama también araña tigre por el contraste de manchas blancas, negras y anaranjadas que tiene en el cuerpo y las patas. Las especies de Argiope construyen cerca del centro de la tela franjas en forma de zigzag conocidas como estabilimento (derecha); el número y las peculiaridades de las franjas son útiles para distinguir las especies, pero a pesar de muchas teorías la función exacta de las mismas se desconoce. La especie habita desde el sur de los Estados Unidos hasta Argentina y en las Antillas. Primera foto (dibujo)- desconocido. Segunda- Paul Hueber. Tercera- José Mari. Cuarta y quinta- desconocidos.

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Nació y se crió en Mayagüez. En los años 70, completó un bachillerato en Zoología. Eventualmente, obtuvo un grado doctoral en Entomología de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. De vuelta al Recinto, impartió sus conocimientos como profesor en el Departamento de Biología por 35 años, donde fungió también como director. Se desempeñó además como Director de la Oficina de Publicaciones de la Facultad de Artes y Ciencias, Director de la Oficina de Estudios Graduados y Director de la Biblioteca General. Por doce años, fue editor del Caribbean Journal of Science, revista científica de nuestra facultad.

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