Archives for Fauna Casera

Coquíes

José A. Mari- De Puerto Rico se han descrito diecisiete especies de coquíes, pero algunas son pococomunes y tres se presumen extintas. Dos se acercan con regularidad a las casas y no es raro encontrarlas, o más bien escucharlas, cuando cantan entre las plantas de los balcones y las terrazas. Durante periodos secos visitan las regaderas, los grifos y las piletas en búsqueda de humedad. Los coquíes pertenecen al género Eleutherodactylus, del griego para dedos libres, porque los dedos no están unidos por una membrana como sucede en los sapos y las ranas, que se reproducen en el agua. Los coquíes, aunque requieren ambientes húmedos, ponen sus huevos fuera del agua y luego del periodo de incubación emergen coquíes en miniatura. Estas ranitas comen mayormente insectos, arañas, gungulenes y caracoles que capturan de noche, el día lo pasan escondidos entre las hojas, la hojarasca, las piedras, la corteza de los árboles y ocasionalmente en nidos abandonados de reinitas. Sus enemigos principales son las arañas peludas, las culebras, las siguanas, los lagartijos grandes, las garzas y las aves. Los machos son los únicos que cantan y cuando lo hacen inflan mucho la garganta. Dos especies dicen co-quí: Eleutherodactylus coqui, que se Seguir Leyendo

Corredora puertorriqueña

Borikenophis portoricensis se conoce como corredora puertorriqueña por traducción del inglés Puerto Rican racer; la adopción de este nombre ha sido reciente, como lo demuestra su ausencia de la última edición (1998) de “Los anfibios y reptiles de Puerto Rico”. Esta es probablemente la culebra más común y ampliamente distribuida en la isla; a diferencia de la boa puertorriqueña, que llega mayormente a casas ubicadas cerca de áreas boscosas, la corredora lo hace también en áreas costeras, más calientes y secas, aledañas a matorrales y solares baldíos. La corredora es más delgada que la boa y sus movimientos son mucho más rápidos; su nombre común se refiere precisamente a la velocidad con que se desliza o “corre” sobre el suelo. En la isla grande hay dos subespecies: B. p. prymnus a lo largo de la costa sur y B. p. portoricensis en el resto de la isla. La corredora mide por lo general hasta tres pies de largo y es de color pardo oscuro, a menudo con una línea oscura desde el hocico hasta el cuello. La parte ventral de la cabeza tiende a ser amarillenta y el vientre del cuerpo es pálido. La subespecie del sur es más pequeña y pálida. La corredora es mayormente diurna y caza por lo general cerca del suelo, aunque también busca presas en Seguir Leyendo

Cucarachas

José A. Mari -Las cucarachas se distinguen de los demás insectos por su cuerpo achatado, las antenas largas, las patas espinosas y la presencia de dos proyecciones llamadas cercos al final del abdomen. En las casas viven debajo de los enseres y gabinetes de la cocina, en alacenas donde los alimentos no se guardan en recipientes sellados, donde la comida de mascotas se deja al descubierto, en los zafacones, detrás y en el interior de los gabinetes del baño, en clósets húmedos y entre libros viejos. Debido a sus hábitos nocturnos pueden pasar desapercibidas hasta que hay muchas. Las cucarachas aceptan una amplia gama de alimentos, incluyendo compañeras recién fallecidas. Luego de la cópula, la hembra coloca sus huevos dentro de una cápsula llamada ooteca (derecha) que algunas depositan en un lugar protegido y otras cargan hasta que las crías están por nacer. Los pequeños son miniaturas de los adultos; mudan la cutícula o exoesqueleto varias veces antes de alcanzar la madurez sexual y adquirir las alas. Los individuos que hace poco mudaron la cutícula son blancos (derecha), no albinos como a veces se escucha decir. Cinco de las casi sesenta especies de cucarachas que viven en Puerto Rico habitan Seguir Leyendo

Grillo Común

Gryllus assimilis, conocido en inglés como Jamaican field cricket, frecuenta los jardines y con cierta regularidad los balcones y las terrazas, ganando acceso ocasionalmente al interior de las casas. Allí pasa desapercibido hasta que comienza a cantar, pues el zumbido es sorprendentemente alto y penetrante para proceder de un insecto que mide menos de una pulgada de largo. Dormir con uno de estos grillos cantando cerca del dormitorio es prácticamente imposible. Los grillos machos cantan para atraer a las hembras y lo hacen frotando con rapidez y a modo de güiro dos áreas especializadas en las alas delanteras; cada especie de grillo tiene su canto particular y existen varias especies que difícilmente pueden distinguirse por características morfológicas, pero que tienen canciones distintas. Los demás grillos escuchan el canto mediante un par de tímpanos presentes en las patas delanteras. El grillo pasa el día escondido y alimentándose de raíces. Por la noche sale para alimentarse de frutas, semillas y hojas de plantas jóvenes, cantar y dispersarse volando. La hembra tiene al final del abdomen una estructura larga, parecida a una espada y llamada ovipositor, que usa para insertar sus huevos en el suelo. De los mismos emergen grillos en miniatura que Seguir Leyendo

Gungulenes

Los gungulenes, gongolones o gongolíes se conocen en inglés como millipedes y por traducción al español también como milpiés, aunque ninguno tiene tantas patas. Estos artrópodos se encuentran por lo general en la corteza de los árboles, en el suelo y en la hojarasca. Algunos entran a los balcones, las marquesinas, las terrazas y ocasionalmente a las casas después de lluvias intensas que los desalojan de los espacios que ocupaban en el suelo. Los gungulenes se distinguen de los demás artrópodos por su cuerpo alargado y a menudo cilíndrico compuesto por muchos segmentos, cada uno típicamente con dos pares de patas (el primero no tiene patas y los próximos tres o cuatro tienen un solo par). Se alimentan mayormente de hojarasca, frutas y otra materia vegetal en descomposición, hongos y animalitos muertos. No pican, pero cuando se sienten amenazados pueden secretar un líquido oscuro y apestoso que no afecta nuestras manos pero puede irritar los ojos; cuando esto sucedía se decía en el campo que el gongolón se había meao (orinado). Otro mecanismo de defensa es enrollar el cuerpo a modo de espiral (arriba) para exponer la parte más gruesa del exoesqueleto. A pesar de sus defensas, los gungulenes son Seguir Leyendo