Archives for Fauna Casera

Avispas de aleros

José A. Mari– Los nidos de avispas bajo los aleros de las casas fueron comunes hasta el paso del huracán Hugo en 1989. Luego de este evento las avispas se retiraron a los bosques, quizá por falta de alimento, pero las poblaciones se han recuperado y tal parece comienzan a regresar. Estas avispas se conocen en inglés como paper wasps porque sus nidos hechos de fibras vegetales masticadas y mezcladas con saliva tienen la apariencia y consistencia del papel. El nido es comenzado por una reina fundadora, sola o acompañada por algunas obreras del nido anterior, y se empieza con un peciolo o tallito que sirve de ancla, luego de lo cual se construye la primera celda. Alrededor de esta celda se añaden otras y, cuando hay varias, la reina pone huevos en varias. Días después nacen larvas que la reina alimenta con larvas de mariposas hasta que se convierten en pupas. Las celdas son entonces selladas y así permanecen hasta que emerge una primera generación de obreras que atenderán la siguiente generación de larvas y cooperarán para construir celdas adicionales. Luego de un tiempo la reina deposita huevos sin fecundar que producen machos y huevos fecundados cuyas larvas reciben alimento adicional y se convierten en futuras reinas. Los adultos se alimentan de néctar y polen. Todas las avispas pican cuando Seguir Leyendo

Boa puertorriqueña

Aunque la boa puertorriqueña o culebrón, Chilabothrus inornatus, se encuentra desde la década de 1970 en las listas estatales y federales de especies en peligro de extinción, actualmente es común, no solo en su hábitat tradicional de los mogotes, sino en áreas boscosas por toda la isla. La IUCN (International Union for Conservation of Nature) ha colocado la especie en la categoría de least concern. Evidentemente, las poblaciones de la boa se han recuperado según terrenos dedicados a la agricultura se han convertido en bosques. Hoy no es raro encontrar un culebrón cerca de una casa, particularmente si se vive cerca de un monte. Algunos ciudadanos las han encontrado dentro de sus residencias y otros dentro de automóviles que pasaron la noche con las ventanas abiertas. Según un cronista, durante el siglo 18 las boas entraban a menudo a las casas en busca de roedores. Esta culebra mide generalmente de seis a siete pies de largo (la hembra es más grande) y es típicamente parda con líneas y bandas oscuras. La coloración es variable, algunos ejemplares son pálidos mientras que otros son casi negros. Su cabeza es más ancha que el cuello y sus movimientos lentos la distinguen de la corredora pueertorriqueña. El culebrón ataca ratones, ratas, pájaros, lagartijos, iguanas verdes y murciélagos; en el último caso la culebra se agarra de piedras salientes Seguir Leyendo

Ciempiés

Los ciempiés (centipedes) se distinguen de los demás artrópodos por su cuerpo largo y achatado, las antenas bien desarrolladas y la presencia un par de patas en cada segmento, siendo las del segmento final notablemente más largas. El número de patas varía de 30 a 362, según la especie, pero curiosamente nunca es cien. Las patas del primer segmento, justo detrás de la cabeza, se han modificado para formar unas garras o colmillos gruesos (derecha) que el animal usa para agarrar la presa, inyectarle un veneno paralizante (producto de glándulas en la base de la garra) y sostenerla mientras las mandíbulas cortan pedazos para tragarlos. Los ciempiés son nocturnos y se encuentran por lo general entre las piedras o debajo de éstas, entre la hojarasca, bajo la corteza de los árboles y en troncos podridos. La caja del contador de agua es un buen escondite. Se alimentan mayormente de arañas e insectos, pero los más grandes añaden a la dieta coquíes, sapos, lagartijos, pichones, ratones e incluso murciélagos. Sus enemigos principales son los lagartijos, las culebras, las aves (incluyendo las gallinas), las ratas, la mangosta y el ser humano, quien al parecer le tiene un miedo innato y no puede Seguir Leyendo

Coquíes

José A. Mari- De Puerto Rico se han descrito diecisiete especies de coquíes, pero algunas son pococomunes y tres se presumen extintas. Dos se acercan con regularidad a las casas y no es raro encontrarlas, o más bien escucharlas, cuando cantan entre las plantas de los balcones y las terrazas. Durante periodos secos visitan las regaderas, los grifos y las piletas en búsqueda de humedad. Los coquíes pertenecen al género Eleutherodactylus, del griego para dedos libres, porque los dedos no están unidos por una membrana como sucede en los sapos y las ranas, que se reproducen en el agua. Los coquíes, aunque requieren ambientes húmedos, ponen sus huevos fuera del agua y luego del periodo de incubación emergen coquíes en miniatura. Estas ranitas comen mayormente insectos, arañas, gungulenes y caracoles que capturan de noche, el día lo pasan escondidos entre las hojas, la hojarasca, las piedras, la corteza de los árboles y ocasionalmente en nidos abandonados de reinitas. Sus enemigos principales son las arañas peludas, las culebras, las siguanas, los lagartijos grandes, las garzas y las aves. Los machos son los únicos que cantan y cuando lo hacen inflan mucho la garganta. Dos especies dicen co-quí: Eleutherodactylus coqui, que se Seguir Leyendo

Corredora puertorriqueña

Borikenophis portoricensis se conoce como corredora puertorriqueña por traducción del inglés Puerto Rican racer; la adopción de este nombre ha sido reciente, como lo demuestra su ausencia de la última edición (1998) de “Los anfibios y reptiles de Puerto Rico”. Esta es probablemente la culebra más común y ampliamente distribuida en la isla; a diferencia de la boa puertorriqueña, que llega mayormente a casas ubicadas cerca de áreas boscosas, la corredora lo hace también en áreas costeras, más calientes y secas, aledañas a matorrales y solares baldíos. La corredora es más delgada que la boa y sus movimientos son mucho más rápidos; su nombre común se refiere precisamente a la velocidad con que se desliza o “corre” sobre el suelo. En la isla grande hay dos subespecies: B. p. prymnus a lo largo de la costa sur y B. p. portoricensis en el resto de la isla. La corredora mide por lo general hasta tres pies de largo y es de color pardo oscuro, a menudo con una línea oscura desde el hocico hasta el cuello. La parte ventral de la cabeza tiende a ser amarillenta y el vientre del cuerpo es pálido. La subespecie del sur es más pequeña y pálida. La corredora es mayormente diurna y caza por lo general cerca del suelo, aunque también busca presas en Seguir Leyendo