1 de Samuel 8: Institución de la monarquía de Israel

1 de Samuel 8:1 Institución de la monarquía de Israel. Israel pide rey[a] Aconteció que cuando Samuel envejeció puso a sus hijos por jueces sobre Israel.

1 de Samuel 8:2 Su hijo primogénito se llamaba Joel, y el segundo, Abías; ambos eran jueces en Beerseba.

1 de Samuel 8:3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, sino que se dejaron llevar por la avaricia, dejándOseas sobornar y pervirtiendo el derecho.

Siendo ya anciano, Samuel designó a sus hijos para ser jueces sobre Israel en su lugar, pero resultaron ser corruptos, muy parecidos a los hijos de Elí. No sabemos por qué los hijos de Samuel tomaron el camino malo, pero sí sabemos que a Elí se le responsabilizó por la corrupción de sus propios hijos.

Es imposible saber si Samuel fue un mal padre. Sus hijos eran lo suficientemente grandes como para arreglárselas por sí mismos. Debemos tener cuidado de no culparnos por los pecados de nuestros hijos. Por otro lado, la paternidad es una responsabilidad tremenda y nada es más importante que moldear y forjar las vidas de nuestros hijos.

Si sus hijos ya grandes no están siguiendo el camino de Dios, dése cuenta de que ya no puede controlarlos más. No se culpe a sí mismo por lo que ya no es su responsabilidad. Pero si sus hijos todavía están bajo su cuidado, sepa que lo que usted haga o enseñe tendrá un profundo efecto en ellos que durará el resto de sus vidas.

1 de Samuel 8:4 Entonces todos los ancianos de Israel[b] se reunieron y vinieron a Ramá para ver a Samuel,

1 de Samuel 8:5 y le dijeron: «Tú has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, danos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones».[c]

1 de Samuel 8:6 Pero no agradó a Samuel que le dijeran: «Danos un rey que nos juzgue», y oró a Jehová.

El pueblo clamó por un rey, pensando que un nuevo sistema de gobierno traería consigo un cambio en la nación. Pero ya que su problema básico era la desobediencia a Dios, sus otros problemas continuarían bajo la nueva administración. Lo que necesitaban era una fe unificada y no un gobierno unificado.

Si los israelitas se hubieran sometido al liderazgo de Dios, habrían prosperado más allá de sus expectativas. Nuestra obediencia se debilita si pedimos a Dios que guíe a nuestra familia o vida personal, pero continuamos viviendo con los valores y normas del mundo. La fe en Dios debe tocar todas las áreas prácticas de nuestra vida.

1 de Samuel 8:7 Dijo Jehová a Samuel: «Oye la voz del pueblo en todo lo que ellos digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

1 de Samuel 8:8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

1 de Samuel 8:9 Ahora, pues, oye su voz; pero hazles una advertencia solemne y muéstrales cómo los tratará el rey que reinará sobre[d] ellos».

Israel quería un rey por varias razones:

(1) los hijos de Samuel no eran los adecuados para guiar a Israel.

(2) Las doce tribus de Israel continuamente tenían problemas al trabajar juntas porque cada una de ellas tenía su propio líder y territorio. Se esperaba que un rey uniría las tribus en una nación y en un ejército.

(3) El pueblo quería ser como las naciones vecinas. Esto es exactamente lo que Dios no quería. El tener un rey facilitaría que se olvidaran de que Dios era su verdadero líder. No estaba mal que Israel pidiera un rey. Dios había mencionado la posibilidad en Deuteronomio 17:14-20. Pero, en realidad el pueblo estaba rechazando a Dios como su líder. Los israelitas querían leyes, un ejército y un monarca humano en el lugar de Dios. Querían administrar la nación con los recursos humanos, aun cuando sólo la fuerza de Dios podía hacerlos florecer en la hostil tierra de Canaán.

Pages: 1 2 3

Categorías: Antiguo Testamento y Primera de Samuel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *