1 Timoteo 4: Al servicio de Dios o al de satanás

Los deberes del dirigente cristiano en la iglesia

Se le establecen a Timoteo, el joven dirigente designado por la Iglesia, ciertos deberes. Ha de consagrase a la lectura pública de la escritura, a la exhortación y a la enseñanza. Aquí tenemos el esquema del culto de la Iglesia Cristiana.

La más temprana descripción de un culto cristiano que poseemos se encuentra en las obras de Justino Mártir. Allá por el año 170 d.C. escribió una defensa del Cristianismo al gobernador romano, y en ella (Justino Mártir: Primera Apología :67) dice: « el día llamado día del sol tiene lugar una reunión de todos los que viven en los pueblos o en los alrededores de un lugar. Se leen según el tiempo disponible las Memorias de los Apóstoles o los Escritos de los Profetas. Seguidamente el lector se detiene y el dirigente predica y exhorta a los presentes a imitar estas buenas cosas. Luego nos ponemos todos en pie y elevamos a Dios nuestras oraciones.» Así es que en el esquema de cualquier culto cristiano debía haber cuatro cosas.

(i) Debía haber la lectura y la exposición de la Escritura. Las personas no se reunían en última instancia para escuchar las opiniones de un predicador; se reunían para oír la Palabra de Dios. El culto cristiano está centrado en la Biblia.

(ii) Debía haber enseñanza. La Biblia es un libro difícil, y por tanto hay que explicarlo. La doctrina cristiana no es fácil de comprender, pero el creyente debe poder dar razones de sus esperanzas. De poco sirve exhortar a una persona a que sea cristiana si no sabe lo que quiere decir eso. El predicador cristiano ha dedicado muchos años de su vida a conseguir el equipamiento necesario para explicar a otros la fe. Se le ha liberado de los deberes ordinarios de la vida para que pueda pensar, estudiar y orar para exponer mejor la palabra de Dios. No puede haber una fe cristiana duradera en ninguna iglesia sin un ministerio de enseñanza.

(iii) Debía haber exhortación. El mensaje cristiano siempre debe desembocar en la acción cristiana. Ha dicho alguien que todos los sermones deberían terminar con el desafío: « ¿Qué vas a hacer con esto, amigo?» No basta presentar el mensaje cristiano como algo que hay que estudiar y entender; hay que presentarlo como algo que hay que poner por obra. El Cristianismo es verdad, pero es verdad en acción.

(iv) Debía haber oración. La congregación se reúne en la presencia de Dios; piensa en el Espíritu de Dios; sale al mundo en la fuerza de Dios. Ni la predicación ni la escucha durante el culto, ni la acción consiguiente en el mundo son posibles sin la ayuda del Espíritu de Dios.

No nos haría ningún daño revisar nuestros cultos modernos sobre la base de los primeros cultos de la Iglesia Cristiana.

Deberes personales del pastor

Aquí en este pasaje se expone de una manera sumamente práctica el deber personal del dirigente cristiano.

(i) Debe tener presente que es un hombre apartado para una tarea especial por la Iglesia. El dirigente cristiano no tiene sentido aparte de la Iglesia. Su comisión vino de ella; su labor la realiza dentro de su comunión; su deber es edificar a otros en ella. Por eso es por lo que la labor realmente importante de la Iglesia Cristiana no la hace nunca un evangelista itinerante, sino siempre un ministerio local.

(ii) Debe tener presente que tiene la obligación de pensar en estas cosas. Su gran peligro es la pereza intelectual y la mente cerrada, negarse a estudiar y permitir que su pensamiento siga fluyendo por los cauces antiguos. El peligro está en que nuevas palabras, nuevos métodos y la intención de presentar la fe en términos contemporáneos puede ser que le saque de quicio. El dirigente cristiano debe ser un pensador cristiano o fracasará en la tarea; y para ser un pensador cristiano se ha de ser un pensador aventurero mientras dure la vida.

(iii) Debe tener presente el deber de concentrarse. El peligro está en disipar las energías en muchas cosas que no son centrales a la fe cristiana. Se le presentan invitaciones a muchos deberes y se le confronta con las demandas de muchas esferas de servicio. Hubo un profeta que enfrentó a Acab con una especie de parábola. Dijo que en una batalla uno le había llevado un prisionero para que lo guardara, diciéndole que si el prisionero se le escapaba lo pagaría con su propia vida; pero el soldado dejó vagar su atención y « cuando tu siervo estaba ocupado por aquí y por allá el prisionero se escapó» (1° Reyes 20:35-43). Es fácil para el dirigente cristiano estar ocupado por aquí y por allá y que se le escapen las cosas centrales. La concentración es un deber primordial del dirigente cristiano.

(iv) Debe tener presente el deber de avanzar. Su progreso debe serle evidente a todo el mundo. Es demasiado cierto de la mayoría de nosotros que las mismas cosas nos conquistan año tras año; que conforme un año sucede a otro, nosotros no estamos más allá. El dirigente cristiano exhorta a otros a llegar a ser más como Cristo. ¿Cómo puede hacerlo honradamente a menos que él mismo llegue a ser día tras día más como el Maestro Cuyo es y a Quien trata de servir? Cuando Kagawa decidió hacerse cristiano, su primera oración fue: «Dios, hazme como Cristo.» La oración del dirigente cristiano debe ser en primer lugar que él mismo se haga más como Cristo porque sólo así podrá dirigir a otros a Él.

Pages: 1 2 3 4

Categorías: Primera Timoteo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *