2 de Crónicas 7: Si se humillare mi pueblo

2 de Crónicas 7:1 En cuanto Salomón terminó de orar, cayó fuego del cielo y quemó por completo las ofrendas y los sacrificios. Luego, la presencia misma de Dios llenó el templo,

Cuando… terminó de orar Dios respondió dramáticamente. Primero, envió fuego del cielo, consumiendo los sacrificios ofrecidos, tal como el fuego que descendió del cielo para consumir los sacrificios de David mientras los ofrecía en la era de Ornán. Un paralelo de este fuego que consumió el holocausto y los sacrificios se encuentra en Lev 9:23-24; Lev 6:12-13. Parece que Dios mismo consagró el templo como el único lugar para el sacrificio cuando prendió el fuego y consumió el holocausto y los sacrificios. Segundo, Dios mismo llenó el templo con su gloriosa presencia.

2 de Crónicas 7:2 y por eso los sacerdotes ya no pudieron entrar en él.

Evidentemente, al enviar el fuego que devoró los sacrificios, Dios se rodeó del fuego y de la nube que llenó el interior del templo. Los sacerdotes no pudieron ejercer su ministerio, tanto por el fuego que había descendido como por la presencia consumidora de Jehová en su templo. El elemento sobrenatural se dio en el hecho de que tanto fuego no incendiara todo el templo.

Dios envió fuego del cielo para que consumiera la ofrenda y para comenzar el fuego que debía permanecer encendido bajo el altar del holocausto. Este fuego continuo simbolizaba la presencia de Dios. Dios hizo lo mismo en la inauguración del tabernáculo. Esta era la dedicación verdadera del templo, porque sólo el poder purificador de Dios puede hacer que algo sea santo.

2 de Crónicas 7:3 Cuando todos los israelitas vieron descender el fuego y la presencia de Dios sobre el templo, se arrodillaron y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente; y adoraron a Dios y le dieron gracias, diciendo una y otra vez: «Dios es bueno, y nunca deja de amarnos».

En el paralelo de 1 Reyes se encuentra un añadido omitido aquí por el cronista, en el cual Salomón bendice a la congregación: “Que estas palabras mías con que he suplicado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios, de día y de noche…”.

En las celebraciones que siguieron, los 22.000 toros, las 120.000 ovejas ofrecidas en sacrificio reciben confirmación en 1 de Reyes 8:63. Allí se hace mención de los sacrificios de paz que serían consumidos por el pueblo durante los quince días de celebraciones.

Esta doble manifestación por parte Dios inspiró reverencia, adoración y gratitud entre los judíos, conduciéndolos a la postración sobre sus rodillas y repitiendo la ya familiar afirmación: Porque él es bueno, para siempre es su misericordia.

En el paralelo de 1 Reyes se encuentra un añadido omitido aquí por el cronista, en el cual Salomón bendice a la congregación: “Que estas palabras mías con que he suplicado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios, de día y de noche…”.

En las celebraciones que siguieron, los 22.000 toros, las 120.000 ovejas ofrecidas en sacrificio reciben confirmación en 1 de Reyes 8:63. Allí se hace mención de los sacrificios de paz que serían consumidos por el pueblo durante los quince días de celebraciones.

El templo estaba dedicado a Dios, y Salomón y el pueblo se prepararon para adorarle. Dedicación significa separar un lugar, objeto o persona para un propósito exclusivo. El propósito de esta dedicación era apartar el templo como un lugar para adorar a Dios. Actualmente, nuestros cuerpos son el templo de Dios. La dedicación que Salomón hizo del templo, es una ilustración de la forma en la que cada uno de nosotros debemos dedicar nuestra vida a llevar a cabo el propósito especial que Dios tiene para nosotros

2 de Crónicas 7:4 Después, el rey, junto con todo el pueblo, dedicó el templo a Dios, y sacrificó en su honor veintidós mil toros y ciento veinte mil ovejas.

2 de Crónicas 7:6 Todo el pueblo estaba de pie. Los sacerdotes estaban en sus lugares y tocaban las trompetas; los levitas tocaban los instrumentos musicales que David había fabricado para dar gracias a Dios, y cantaban el canto que dice: «Dios nunca deja de amarnos».

Los sacerdotes estaban de pie en sus puestos de servicio es una afirmación categórica de cuán importante era la ocasión para los que ministraban en el nombre de Jehová. El estar de pie indica una actitud de alerta ante el sagrado deber de siervos. Los músicos levitas reafirmaban su confianza en el Dios de toda misericordia mientras todo el pueblo de pie se mantuvo extático adorando al Señor. Según el versículo 7, los holocaustos y los sebos de los sacrificios de paz eran ofrecidos como una anticipación a los sacrificios por el pecado.

2 de Crónicas 7:7 Salomón dedicó a Dios el centro del patio que está frente al templo, porque allí ofreció los sacrificios para pedir el perdón de Dios. No los pudo presentar en el altar de bronce que había mandado hacer, pues no cabían allí.

2 de Crónicas 7:8 En esa ocasión, Salomón celebró delante de Dios la fiesta de las enramadas, y una gran cantidad de israelitas de todas partes del país asistió a la fiesta. En total la celebración duró catorce días; siete para la dedicación del altar, y siete para la fiesta de las enramadas. Al final celebraron un culto especial de adoración.

Arroyo se puede referir también al lecho seco de un riachuelo

2 de Crónicas 7:9 Al día siguiente[e] tuvieron una fiesta solemne, porque durante siete días habían celebrado la consagración del altar y durante otros siete días la fiesta de las Enramadas.

2 de Crónicas 7:10 El día veintitrés del mes de Etanim, el rey despidió al pueblo. Ellos se fueron a sus casas muy contentos por todo lo bueno que Dios había sido con su servidor David, con Salomón y con su pueblo Israel.

Salomón había postergado la dedicación del templo por algún tiempo, con el fin de relacionarlo con la celebración de la siega y de los primeros frutos, cuando con motivo de la fiesta de los tabernáculos todo Israel estaría peregrinando en Jerusalén. Es así como desde Lebohamat en el Líbano, hacia el río Eufrates en el noroeste, hasta el wadi o arroyo de Egipto hicieron fiesta. En el octavo día tuvo lugar la asamblea festiva. Este octavo día debe entenderse como el octavo día de la segunda semana, al término del cual los israelitas fueron enviados alegres a sus hogares y con el corazón gozoso por la bondad que Jehová había hecho a David, a Salomón y a su pueblo Israel.

2 de Crónicas 7:11 Cuando Salomón terminó exitosamente todo lo que había planeado hacer en el templo de Dios y en su palacio,

2 de Crónicas 7:12 Dios se le apareció una noche y le dijo: «He escuchado tu oración, y he elegido este templo para que en él me ofrezcan sacrificios; siempre viviré en él, y lo cuidaré y amaré. Todo el tiempo estaré atento y escucharé las oraciones que aquí se hagan. »Si ustedes me desobedecen, no les enviaré lluvia, y les enviaré saltamontes para que devoren sus cosechas, o les enviaré una enfermedad. Pero si mi pueblo se humilla, y ora y me busca, y si al mismo tiempo abandona su mala conducta, yo escucharé en el cielo su oración, perdonaré sus pecados y los haré prosperar de nuevo.

Había pasado meses, quizá años, desde la oración de dedicación de Salomón. Se habían terminado algunos otros proyectos de construcción después del templo. Después de todo ese tiempo, Dios le dijo a Salomón que había escuchado su oración. ¿Cuán a menudo buscamos las respuestas inmediatas a nuestras oraciones y, cuando no sucede nada, nos preguntamos si Dios nos ha escuchado? Dios sí escucha, y debemos confiar en que nos responderá en el momento adecuado.

2 de Crónicas 7:13 Así que, si mando una sequía y hago que no llueva, u ordeno a las langostas que destruyan los campos, o envío una peste sobre mi pueblo,

2 de Crónicas 7:14 y si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y deja su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad a su país.

En el capítulo 6, Salomón pidió a Dios que tomara provisiones para el pueblo cuando este pecara. Dios contestó con cuatro condiciones para el perdón:

  1. humillarse y admitir los pecados,
  2. orar a Dios pidiendo perdón,
  3. buscar a Dios continuamente y
  4. volverse de los malos hábitos.

El verdadero arrepentimiento es algo más que palabras, es un cambio de conducta. Ya sea que pequemos individualmente, como grupo, o como nación, el seguir estos pasos nos llevará al perdón. Dios responderá sus oraciones sinceras.

2 de Crónicas 7:15 De ahora en adelante escucharé con atención las oraciones que se hagan en este lugar,

La respuesta de Dios se hizo patente mediante cuatro promesas. En primer lugar, Dios prometió perdonar a su pueblo y sanar su tierra si Israel se arrepentía de sus malos caminos. Como ningún otro pasaje en las Escrituras, el Versículo 14 menciona las estipulaciones que Dios establece para que una nación experimente sus bendiciones. Los escogidos de Dios, para formar parte de su pueblo, deben abandonar el pecado, dejar a un lado el egoísmo, orar a Dios y someter sus deseos a la autoridad de la Palabra y a su voluntad. Solamente así contestará Dios desde los cielos.

Si se humilla mi pueblo indica también que Israel ha sido llamado a formar parte de un pacto con Dios, basado en la confianza y la obediencia, el cual los hacía su especial tesoro, pueblo misionero y santo. Dios se había comprometido formalmente con su pueblo, confiándole su nombre; así, pues, si Israel no lo honraba, Dios lo reprendería. El castigo incluiría invasión por fuerzas extranjeras, expulsión de la tierra y exilio en tierras extrañas. No obstante, Dios todavía lo amaría.

Si se humilla mi pueblo indica, además, que el pueblo de Israel y los creyentes hoy se distinguirían por el nuevo estilo de vida que se desprende de una asociación santa con Dios. Si oran y buscan mi rostro reclama una acción de postración reverente ante el trono de Dios, pidiéndole sus bendiciones.

Sus malos caminos hace referencia a la práxis pagana que Israel había incorporado a su vida nacional. Son los malos caminos de los cananeos de los que Dios desea preservar a su pueblo. Según Jueces 2:11, el “hacer lo malo ante los ojos de Jehová” era practicar lo que Dios desaprobaba; según Lev_18:1-30 serían cosas tales como tener relaciones sexuales con una mujer que fuera una parienta, con una mujer menstruosa, con la mujer del prójimo, con una persona del mismo sexo, o con animales.

El pecado de Israel tiene implicaciones ecológicas cuando Dios dice que el arrepentimiento del pueblo le movería a sanar su tierra. “El tizón y el añublo” se habían sumado a las plagas en las sementeras.

En segundo lugar, Dios le prometió estar atento a sus oraciones hechas en esta casa. Esto incluía la promesa de Dios de oír y responder las oraciones específicas hechas por Salomón en su oración dedicatoria.

2 de Crónicas 7:16 porque he escogido y consagrado este templo como residencia perpetua de mi nombre. Siempre lo cuidaré y lo tendré presente.

2 de Crónicas 7:17 »En cuanto a ti, Salomón, si te comportas bien y me obedeces en todo, Israel siempre tendrá como rey un descendiente tuyo. Así también se lo prometí a tu padre; compórtate como él lo hizo.

2 de Crónicas 7:18 yo confirmaré tu reinado según lo pactado con David, tu padre, cuando le dije que nunca faltaría un descendiente suyo que gobernara a Israel.[g]

En tercer lugar, Dios le prometió consolidar para siempre el trono de David si Salomón se disponía a caminar en rectitud delante de Jehová. Hay una diferencia entre el trono de Salomón y la simiente de Salomón. Según la promesa hecha a David, la dinastía davídica siempre tendría sucesor, ya que era eterna. El Mesías nacería en el marco de esta promesa. No obstante la simiente de Salomón, la línea entre David y Salomón, estaba condicionada a la obediencia de Salomón. El pecado de Salomón llegó a su clímax cuando Acaz rehusó pedir la señal de Jehová y cuando Manasés hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la magia y la adivinación, haciendo pecar a Israel.

2 de Crónicas 7:19 »Pero si tú no me obedeces, sino que sirves y adoras a otros dioses,

2 de Crónicas 7:20 entonces expulsaré a Israel de la tierra que le he dado. Abandonaré el templo que había elegido para que me adoraran, y todas las naciones se burlarán de tu pueblo.

2 de Crónicas 7:21 Este templo no será más que un montón de ruinas, y todos los que pasen junto a él se asombrarán y se burlarán, diciendo: “¿Por qué Dios ha hecho esto con Israel y con este templo?”

2 de Crónicas 7:22 Y se les contestará: “Porque Israel abandonó a su Dios, quien lo había sacado de Egipto. Su pueblo adoró y obedeció a otros dioses. Por eso Dios ha traído todo este mal sobre ellos”».

Dios estableció ciertas condiciones que Salomón tenía que cumplir si quería que su reino continuara. Si seguía a Dios, Salomón y sus descendientes prosperarían; si no, él y la nación serían destruidos. En Deuteronomio 27 y 28, estas condiciones fueron subrayadas ante todo el pueblo.

Pero el pecado es engañosamente atractivo, y Salomón a la larga se apartó de Dios y sus descendientes perdieron la mayor parte del reino. El seguir a Dios trae consigo beneficios y recompensas -no necesariamente material. El apartarse de Dios acarrea sufrimiento, castigo y al final destrucción. Hoy en día, las condiciones de Dios son tan claras como lo fueron en los días de Salomón. ¿Decidirá obedecer a Dios y vivir?

Muy poco tiempo después del reinado de Salomón, el templo fue saqueado. Es difícil para nosotros imaginar que ese rey tan sabio y grandioso pudiera verse corrompido por la idolatría: símbolos de poder, prosperidad y sexualidad. Pero aún hoy, estos ídolos nos hacen caer en sus trampas. Cuando permitimos en nuestra vida que cualquier cosa ocupe el lugar de Dios, hemos dado el primer paso hacia la decadencia moral y espiritual.

La respuesta de revelación. A diferencia del fuego de Dios que apareció en público y fue pasajero, la visión -o mejor dicho, la entrevista- que Dios le dio a Salomón fue en privado pero muchos se han apropiado de ella. Es una respuesta concisa y llena de significado a todo. El Versículo 12 confirma lo que Salomón dijo acerca del templo en 6:1-11. Los Versículos 13, 14 aceptan la oración de 6:22-42 con sus siete partes (y dan por concedido que existe un pueblo al que se le llama con el nombre de Dios y el que posee una tierra; lo cual lo convierte en un pasaje del NT que no se debe aplicar desconsideradamente en nuestros días). Los Versículos 15, 16 confirman que los ojos, los oídos y el nombre de Dios están ciertamente en el templo. Los Versículos 17, 18 confirman 6:14-17; está todo en singular y se refiere a Salomón, y aunque en Rey. él pecó y su trono quedó desocupado, en el sentido de Crón., él cumplió la voluntad de Dios, y a Israel nunca le ha faltado un soberano. Pero los Versículos 19-22, que prosiguen después del séptimo pedido de Salomón, están en plural y se refieren a Israel, y aunque se pueda discutir si Salomón desobedeció a Dios o no, ciertamente Israel sí lo hizo. Lo que es más, el cronista y sus lectores han visto en la actualidad la amenaza de perder la tierra y el templo tanto como la restauración por la que se había rogado a Dios. Estos últimos versículos también son el resumen de la regla fundamental de causa y efecto que desempeña un papel tan importante en las enseñanzas del cronista: Si obedecen, prosperarán; si desobedecen, sufrirán; si se arrepienten, se les perdonará.

En cuarto lugar, le prometió apartar su presencia del templo y convertirlo en refrán y escarnio entre todos los pueblos, si su pueblo se apartaba de Jehová para servir a otros dioses. Estos le harían volver a Jehová, con el fin de continuar con sus promesas que habrían de ser coronadas en la venida del Mesías, el verdadero hijo de David, quien reinará sobre todo el pueblo de Dios.

El Espíritu de Dios dirigió la pluma del cronista para animar al pueblo, mediante un ensayo de la historia del poderío del rey David. En 2 de Crónicas se presentan los resultados de una entrega al servicio de Dios al tratar el reino de Salomón con toda su gloria.

Categorías: Segunda de Cronicas.

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