2 Timoteo 2: La cadena de la enseñanza

En cuanto a ti, mi querido hijo, encuentra tu fuerza en la gracia que hay en Jesucristo; y confía las cosas que has escuchado de mí, y que están confirmadas por muchos testigos, a hombres fieles que sean competentes para enseñar también a otros.

Aquí tenemos en bosquejo dos cosas -la recepción y la transmisión de la fe cristiana.

(i) La recepción de la fe está basada en dos cosas. Se basa en el oír. Fue de Pablo que quien Timoteo escuchó la verdad de la fe cristiana. Pero las palabras que escuchó fueron confirmadas por el testimonio de muchos que estaban dispuestos a decir: «Estas palabras son verdaderas -y yo lo sé porque lo he encontrado así en mi propia vida.» Puede ser que haya muchos de nosotros que no tienen el don de la expresión, y que no pueden ni enseñar ni explicar la fe cristiana. Pero hasta esos que no tienen el don de la enseñanza pueden testificar el poder vivificador del Evangelio.

(ii) No es sólo un privilegio el recibir la fe cristiana; es un deber trasmitirla. Todo cristiano debe considerarse un eslabón entre dos generaciones. E. K. Simpson escribe sobre este pasaje: « La antorcha de la luz celestial debe transmitirse sin que se apague de una generación a otra, y Timoteo debe considerarse un intermediario entre la edad apostólica y las posteriores.»

(iii) Hay que transmitir la fe a hombres fieles que a su vez se la enseñarán a otros. La Iglesia cristiana depende de una cadena ininterrumpida de maestros. Cuando Clemente de Roma estaba escribiendo a la iglesia de Corinto, extendía esa cadena. «Nuestros apóstoles nombraron a las personas mencionadas (es decir, los ancianos) y estos a su vez proveyeron una continuación después, para que, si éstos durmieran, otros hombres aprobados los sucedieran en su ministerio.» El maestro es un eslabón de la cadena viviente que se extiende ininterrumpidamente desde este presente momento hacia atrás hasta Jesucristo mismo.

Estos maestros debían ser hombres fieles. La palabra fiel en griego es pistós, una palabra que tiene una rica variedad de significados íntimamente relacionados. Uno que es pistós es una persona que es creyente, una persona que es leal, una persona que es creíble. Aquí se encuentran todos estos significados. Falconer decía que estos hombres creyentes eran tales «que no se rendirían ni a la persecución ni al error.» El corazón del maestro debe estar tan firme en Cristo que ninguna amenaza de peligro le pueda seducir del sendero de la lealtad ni ninguna seducción de falsa enseñanza le pueda hacer desviarse del sendero recto de la verdad. Debe ser constante tanto en la vida como en el pensamiento.

El soldado de Cristo

Acepta tu participación en el sufrimiento como buen soldado de Jesucristo. Ningún soldado que esté en servicio activo se involucra en asuntos civiles; deja a un lado tales cosas para agradar con un buen servicio al general que le ha alistado en su ejército.

El ejemplo de un hombre como soldado y de la vida como una campaña se encuentra frecuentemente en la literatura clásica. «Vivir -decía Séneca- es ser un soldado» (Séneca: Epístolas 96:5). « La vida de todo hombre decía Epictetoes una especie de campaña, y una campaña que es larga y variada» (Epicteto: Discursos, 3,24,34). Pablo tomó este ejemplo y se lo aplicó a todos los cristianos, pero especialmente a los dirigentes y siervos sobresalientes de la Iglesia. Exhorta a Timoteo a pelear una buena campaña (1 ° Timoteo 1:18). Llama a Arquipo, en cuya casa se reunía una Iglesia, un compañero de milicia (Filemón 2). Llama a Epafrodito, el mensajero de la iglesia filipense, « mi compañero de milicia» (Filipenses 2:25).

Está claro que Pablo veía en la vida del soldado una ilustración de la vida del cristiano. ¿Entonces, cuáles eran las características del soldado que Pablo querría ver reflejadas en la vida del cristiano?

(i) El servicio del soldado debe ser de dedicación plena. Una vez que una persona se ha alistado para una campaña ya no puede involucrarse en los negocios diarios ordinarios de la vida; debe concentrarse en su servicio como soldado. El código romano de Teodosio decía: «Prohibimos a los hombres comprometidos en el servicio militar que se comprometan en ocupaciones civiles.» Un soldado es un soldado y nada más; el cristiano debe concentrarse en su Cristianismo. Eso no quiere decir que no se pueda comprometer en ninguna tarea o negocio del mundo. Todavía tiene que seguir viviendo en este mundo, y que ganarse la vida; pero sí quiere decir que debe usar cualquier tarea en la que esté comprometido para demostrar su Cristianismo.

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Categorías: Nuevo Testamento y Segunda Timoteo.

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