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Introducción a las cartas a los tesalonicenses

Pablo llega a Macedonia Para cualquiera que sepa leer entre líneas, la historia de la llegada de Pablo a Macedonia es una de las más fascinantes del libro de Los Hechos. Lucas, con una economía magistral de palabras, nos la cuenta en Hechos 16:6-10. Aunque el relato es tan breve, nos da la impresión de una cadena Seguir Leyendo

1 Tesalonicenses 1: La introducción del amor

Esta carta la envían Pablo y Silas y Timoteo a la iglesia de los tesalonicenses que está en Dios Padre y el Señor Jesucristo. Que la gracia y la paz sean con vosotros. Damos gracias a Dios por todos vosotros siempre que nos acordamos de vosotros en nuestras oraciones, recordando la labor inspirada por vuestra fe e Seguir Leyendo

1 Tesalonicenses 2: Pablo presenta su defensa

Vosotros sabéis muy bien, hermanos, que la visita que os hicimos no fue inútil; porque, como sabéis, después de padecer y sufrir malos tratos en Filipos, tuvimos coraje en nuestro Dios para daros la Buena Noticia de Dios; y bien dura que fue nuestra lucha. La llamada que os hicimos no fue el producto de ninguna fantasía, Seguir Leyendo

1 Tesalonicenses 3: El pastor y su rebaño

Fue por eso por lo que, cuando ya no podíamos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas y enviaros a Timoteo, nuestro hermano y siervo de Dios en la Buena Nueva de Cristo, para que os fortaleciera y animara en la fe, para asegurarnos de que no erais inquietados hasta el punto de abandonar la fe por Seguir Leyendo

1 Tesalonicenses 4: La llamada a la pureza

Así es que, hermanos, para terminar, os pedimos y exhortamos en el Señor Jesús que, como ya habéis recibido instrucciones nuestras acerca de cómo debéis comportaros para agradar a Dios, que las pongáis por obra para ir creciendo de más a más. Porque sabéis muy bien las órdenes que os dimos por medio del Señor Jesús; porque Seguir Leyendo

1 Tesalonicenses 5: Como ladrón en la noche

No tenéis ninguna necesidad, hermanos, de que se os escriba acerca de los tiempos y las sazones; porque ya sabéis muy bien que, como un ladrón en la noche, así vendrá el Día del Señor. Cuando se diga: «¡No hay novedad! ¡Todo está a salvo!», entonces, se les vendrá encima una destrucción repentina, como los dolores del Seguir Leyendo