Porta Coeli

Categorías: Turismo.

Doctor Luis Torres Oliver- Mucho se ha hablado y discutido sobre todos los aspectos de la presencia de esta institución en nuestro querido San Germán. Algunas son fábulas como las siguientes:

  1. El convento estuvo afectado por fuertes lluvias y un rayo, que destruyó la sacristía y el lado sur del techo en 1935. Los Padres Agustinos lo repararon, y celebraban misa los domingos, a las 9:00 a.m.
  2. Que es la Iglesia más antigua de la Isla – falso porque la iglesia de los Dominicos, hoy iglesia San José, fue construida en 1521, mientras que Porta Coeli, también iglesia y convento, fue instituida por los Padres Dominicos unos 33 años más tarde que la fundación de San Germán en las Lomas de Santa Marta, su actual localización.
  3. Algunos dicen, sin fundamentos, que es más antigua que las catedrales de México, Perú y Santo Domingo. Otra afirmación errónea, pues cuando se fundó el Convento de Porta Coeli ya Santo Domingo, México y Perú eran arzobispados desde mediados del siglo XVI. Nuestro primer obispo, don Alonso Manso, en llegar a América, desembarcó por San Germán (situado en las riberas del Río Añasco) el 25 de diciembre de 1512.
  4. Se comenta que la actual estructura data desde su fundación. Esto tampoco es verídico, como lo discutiremos más adelante.
  5. Se rumora que San Juan fue la Catedral primada de América. También es falso porque, aunque tuvimos la gloria que D. Alonso Manso fue el primer obispo en pisar tierra del nuevo mundo y que la catedral que él erigió fue la primera de América, es Santo Domingo la Primada. En América tuvo el primer arzobispado seguido por el arzobispado de México y luego el de Perú, nombramientos hechos casi simultáneamente de 1550 a 1553. Para crearse un arzobispado tiene que haber por lo menos tres diócesis existentes bajo el nominado. Por eso, el primer arzobispo que tuvimos fue Mons. Jaime Davis a raíz de la confrontación de la iglesia dirigida por Mons. Mc Manus contra el mandato del gobernador Luis Muñoz Marín, de 1960 a 1962. El Convento Porta Coeli se erigió durante el obispado de Fray Martín Vázquez de Arce. Lo precedieron siete obispos a saber: Don Alonso Manso, Rodrigo de Bastidas, Don Francisco Carvajal, Fray Manuel Mercado, Fray Diego de Salamanca, Fray Nicolás Ramos, Don Antonio Calderón y finalmente Fray Martín Vázquez de Arce, en 1602.

Los Padres Predicadores o Dominicos vinieron a Puerto Rico a iniciativa del obispo Alonso Manso por allá en 1519, bajo la dirección del célebre Fray Antonio de Montesinos, defensor de los indios. Y empezaron a construir el famoso Convento de los Dominicos para el 1523, sede actual del Instituto de Cultura Puertorriqueña y piedra angular de la educación secundaria en el Puerto Rico colonial.

Para esa misma época, los dominicos fabricaron un convento en el viejo San Germán, en la desembocadura del Río Guaorabo o Añasco. Esto se confirma en una cobranza de 1584 que reza como sigue:

“La Villa de San Germán en la Isla Española de San Juan de Puerto Rico sobre que se alega merced de ciertos ornamentos para la Iglesia de aquella Villa.”

“El testigo Juan Pérez de Gerena, presentado por el dicho Alonso Ortiz Cambrano e habiendo jurado, según forma de derecho y siéndole preguntado por el tema de las dichas preguntas dixo y declaró lo siguiente:

A la primera pregunta dixo que conoce al Dicho Alonso Ortiz Cambrano de diez di doze años a esta parte poco más o menos y que sabe este testigo que el dicho Alonso Ortiz Cambrano es procurador general desta dicha villa porque le fue el oficio de procurador general desta villa y por tal es tenido y abido por los vesinos dellas.

A la quinta pregunta dijo que este testigo sabe y vido por sus ojos que en los tiempos antiguos en San Germán el viejo que fue la primera población desta villa ordinariamente conoció dos sacerdotes curas y bicario abiles y suficientes con su sacristán y ansi mismo conocido y bido este testigo un monasterio de frayles dominicos* y que por las guerras pasadas que con Francia tubo España no pudiendo sustentar con los franceses que ordinariamente benia se despobló y pasaron los vecinos la dicha villa en la riuera de Guadianilla a donde la preguntas antes desta dize y ansi mismo sabe y bido que hasta el ynsendio de los yndios caribes y robo de los franceses siempre ubo los sacerdotes de cura y Vicario y sacristán en esta villa y que sabe y be este testigo que agora el presente no ay en esta villa mas de cura que dize una misa rrezada todos los domingos y fiestas y los demas días y que unque los vesinos desta villa lo piden al obispo desta isla dize que no tiene sacerdotes abiles y suficientes que este en esta villa y que los que aya en la cidbad de Puerto Rico los a menester la catedral de la dicha cibbad y que sabe que este testigo y los demás vecinos desta villa acuden y pagan los diezmos desta villa al obispo desta ysla a la catedral de dicha cibbad. (Archivo General de Indias. Sevilla. Legajo. Santo Domingo, 169)”.

Allí fue atacado San Germán en 1528 y destruido varias veces por no tener fortaleza, por corsarios franceses e indios caribes. Se ordenó por el Rey Fernando el Católico mudar a San Germán al sitio de San Francisco de la Aguada pero algunos vecinos se mudaron y otros no, y otros se esparcieron por todo el suroeste de Puerto Rico ubicando sus haciendas y hatos en este vasto y fértil litoral.

En 1556 se decide mudar a San Germán cerca del Puerto de Guayanilla, y se le da el nombre de Santa María de Guadianilla. Los frailes dominicos no se mudan a la nueva población, pues desde 1543 habían fabricado una casa de campo o de retiro en Las Lomas de Santa Marta en el sitio que todavía se conoce como Santomas o Santo Tomás. Corsarios franceses, ingleses e indios caribes destruyen varias veces al poblado de Santa María de Guadianilla entre 1565 y 1572. En 1570 los vecinos gestionan y consiguen una Real Provisión de la Audiencia de Santo Domingo para mudar el poblado tierra adentro. En 1573 siendo Gobernador Don Francisco de Solís, por otra Real Provisión se ordena a todos los vecinos a mudarse al sitio de Las Lomas de Santa Marta, so pena de multa ya que algunos, dirigidos por Juan Muñoz rehusaban mudarse. Se le da el nombre de la Nueva Salamanca, pero los vecinos insisten en llamarlo San Germán El Nuevo al poblado recién construido, y se selecciona el sitio de las Lomas de Santa Marta, debido a la influencia ejercida por los Padres Dominicos que ya conocían el lugar por tener allí casa de retiro. Pero no fue hasta el 1606 que los Padres Dominicos deciden fundar un convento en el Nuevo San Germán.

“El 12 de noviembre de 1606 en que se presentó en el Cabildo de la villa el prior del convento de los Dominicos de San Juan, Fray Antonio Mexía, con la pretensión de fundar convento y a saber los ánimos de los vecinos para ello, y éstos respondieron que lo tenían en mucho deseo y dieron para ello 210 reses, y 1,150 reales, no dando la mayor parte de ellos porque estaban fuera de la villa en sus hatos y estancias y se acordó que una vez que llegasen se les pediría su limusina para fundar el Convento de Porta Coeli”.

Se obtuvo licencia del obispo Fray Martín Vázquez, quien a la vez era dominico. Asimismo, era gobernador el capitán Ochoa de Castro.

“El fraile que tomó posesión del lugar escogido, que fue detrás del hospital, en el asiento viejo de la casa de Juan López de Aliseda, fue Fray Diego de Rueda, el cual el cabildo llevó en persona para que tomase posesión de dicho sitio” (A.L.I. Sto. Domingo 1 Leg No. 161).

A este Convento que se le dio el nombre de Porta Coeli, fue servido por tres frailes dominicos, quienes ayudaban al vicario en el ministerio religioso, también servía de hospicio y de escuela primaria. Los vecinos se encargaron y se comprometieron a operar una escuela primaria para los hijos de los vecinos.

Osuna en su libro History of Education in Puerto Rico cita en un documento de la Biblioteca Nacional de Madrid un Informe del obispo Fray Damián López de Haro del 16 de septiembre de 1644, donde menciona que solamente hay tres escuelas en Puerto Rico: una en el Convento de Santo Domingo en San Juan, con 30 estudiantes; otra en el convento de los Dominicos en San Germán con dos estudiantes y otra en el Convento de San Francisco de San Juan con seis estudiantes.

En la descripción de la isla de Puerto Rico por el canónigo Torres Vargas el 23 de abril de 1647, refiriéndose a San Germán, dice: “en dicha villa de San Germán hay tres cosas de grande estimación que son el río Guanajibo de aguas muy saludables, una excelente campana, y una imagen de la Concepción en lienzo de admirable mano y hermosura, que está en el hospital de la dicha villa, donde hay también un convento del orden de Santo Domingo”.

La actual capilla del convento de Porta Coeli, como el convento en sí para 1970, estaba en ruinas. El Cabildo de San Germán hace un pedimento al rey, según documento del Archivo General de Indias, Sevilla Legajo Santo Domingo ·165, fechado de 1698 donde dice: “primeramente representa a V.M. que la iglesia parroquial de aquella villa y el Convento de Santo Domingo se hallan muy arruinados, respecto a la antigüedad de su fábrica, que lo más es madera y con los grandes terremotos y temporales han recibido mucho daño a pique de hundirse, y con la esterilidad que ha habido en aquella isla, de la falta de cacao que lo mas pingüe para los vecinos de dicha Villa de San Germán, no han podido asistir a su reparo. En cuya consideración suplican a Vuestra Majestad se sirva a hacerles merced y limosna de la cantidad que se ha servido en su reparo. En cuya consideración suplican a Vuestra Majestad se sirva hacerles merced y limosna de la cantidad que se ha servido en su reparo y fábrica consignándoselo en las cajas de Puerto Rico en efecto de comisos y otros, cualquiera más pronto que haya”.

La Audiencia de Santo Domingo le concede 300 pesos de México a la villa de San Germán para reparar el Convento de Porta Coeli, ya que la iglesia parroquial de San Germán había sido reparada por el obispo Fray Domingo de Padilla, el 26 de septiembre de 1691.

Así vemos cómo al final del siglo XVII el convento estaba en ruinas y las estructuras que todavía existen hoy día fueron construidas entre 1691 y principios del siglo XVIII.

Esta estructura, que para 1688 estaba en ruinas, y que el documento dice que era de madera, es el mismo edificio que Fray Antonio Mexia tomó posesión en 1606 para fundar el Convento Porta Coeli o el Convento de los Dominicos en San Germán, fue la casa de Juan López de Aliseda, que había sido alcalde de San Germán y que la familia donó para usarse como convento. Esta estructura sirvió unos 84 años, así es que para 1688 ya estaba en ruinas.

Don Alejandro O´Reylly, en sus memorias sobre la isla de Puerto Rico en 1765 dice: “en toda la isla no hay más que dos escuelas de niños, que fuera de Puerto Rico y la villa de San Germán pocos saben leer…”.

Sin embargo el mariscal O´Reylly, en las mismas memorias habla de los religiosos y religiosas del país y cita los siguientes datos:

Sacerdotes
En la Iglesia Catedral 31
Curas y Presbíteros en los pueblos de la isla 26
Convento de Santo Domingo que está en la ciudad de P.R. 22
Convento de San Francisco 23
Monjas de la Orden del Carmen que está en la Ciudad de P.R. 19
TOTAL
121

En estas estadísticas no menciona al Convento de Porta Coeli. Sin embargo Fray Iñigo Abbad y Lasierra en su Historia Geográfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, publicada en 1782, dice de San Germán: “El Capitán Miguel del Toro la estableció con los vecinos que le pertenecían en el sitio que hoy ocupa. Tiene una grande plaza cuadrada y dos calles, que se extienden hasta el Convento de Santo Domingo, que está en el extremo de la loma; la iglesia parroquial es muy pequeña y en nada corresponde al lustre y antigüedad de la villa. Frente a la parroquia hay una buena capilla, dedicada a Nuestra Señora de la Concepción; en la calle que va a Santo Domingo, hay un hospitalillo muy reducido y tan pobre, que rara vez mantiene algún enfermo”.

“El Convento de Santo Domingo, situado sobre un precipicio, es poco más que una casa particular. Nada tiene de recomendable su fábrica; en él habitan tres religiosos que ayudan a la administración del pasto espiritual al párroco de esta villa, que es vicario eclesiástico con jurisdicción en todo el distrito, hasta los ríos Jacagua y Camuy, igualmente que la del Cabildo secular, que es el segundo de esta isla”.

De 1820 a 1823, el Museo de Historia Natural de Parías envió a las Antillas como explorador-naturalista al joven francés Augusto Pleé, quien para 1821 estaba en Puerto Rico y dibujó 58 estampas de escenas de San Juan de varios pueblos locales, entre ellas una de San Germán.

El doctor Ricardo Alegría describe el dibujo de Pleé de San Germán de la siguiente manera: “De la villa de San Germán, Pleé dibujó el centro de la población. A la izquierda, se observa la iglesia parroquial con dos bóvedas. Frente a la misma hay una plaza rodeada de hileras de casas; aparentemente de madera, de tejados de dos y cuatro aguas. El otro extremo de la plaza y en primer plano está la ermita de Porta Coeli, con su techo de dos aguas, y su sacristía en la parte posterior. Sobre la ermita sobresale una pequeña cruz, que puede ser parte, del convento de los dominicos que allí existía. A lo lejos en lo alto, figura una interesante construcción que puede representar otra ermita o el Hospital de la Concepción, que existió en dicho pueblo”.

Yo puedo añadir que este dibujo de Pleé confirma la observación de Fray Iñigo Abbad, cuando describe la iglesia parroquial así: “es muy pequeña y en nada corresponde al lustre antigüedad de la villa”. Se puede observar bien el dibujo que la ermita Porta Coeli se ve más grande que la Iglesia Parroquial y ocupa a simple vista el Centro de la villa. También se nota en el dibujo de Pleé que el techo del altar está sobre el techo de dos aguas de la nave central. Se nota también en el dibujo la ausencia del actual campanario, y como notó el doctor Alegría, una cruz que posiblemente estaba a la entrada del Convento de los Dominicos.

Según el doctor Alegría, los edificios que se notan en la parte alta y posterior según las crónicas y retratos antiguos son el Hospital de la Concepción, la carnicería, el doctor del ejército español y la ermita de San Sebastián, según se ven de izquierda a derecha. El Hospital de la Concepción todavía existe y está en esa área, ya que fue mudado de su sitio original frente a la iglesia parroquial a su actual localización en 1800 por el obispo Zengotita y Bengoa; y la carnicería desapareció a principios de siglo, el doctor del Ejército y la Ermita de San Sebastián donde mas tarde se construyó un edificio adyacente para Colegio Seminario por el obispo Puig y Monserrat en 1878, el cual nunca se logró abrir, y que ahora es el Colegio San José.

Otros cronistas de nuestra historia del siglo XVI, XVII y XVIII, como Juan de Late (1625), don Fernando Miyares González (1775) y Andreé Pierre Ledrú (1797) no mencionan en sus escritos al Convento Porta Coeli, aunque casi todos hacen breves descripciones del San Germán de entonces.

Sobre la arquitectura y estructura del Convento Porta Coeli parece que fue usado un plano similar para varios conventos en toda América Latina, durante la colonización por España. Grande fue mi sorpresa hace algunos años cuando visité Costa Rica y en el pueblo cafetalero de Orosi encontré una iglesia y convento casi idéntico a la de San Germán, excepto que aquella está al nivel de la plaza principal y el Porta Coeli nuestro está sobre una loma, haciéndole más visible y majestuoso.

También cuando estudié sobre las reducciones de los Jesuitas en Paraguay, hay varias fotografías de iglesias y conventos similares en su arquitectura al Porta Coeli de San Germán, aunque creo que el nuestro es el más antiguo de todos.

Para 1812, cuando Don Ramón Power y Giralt fue nombrado representante a las Cortes de Cádiz. Una de las famosas instrucciones dadas por el Cabildo de San Germán fue: “que se estableciera una universidad en el real Convento Porta Coeli, porque los vecinos son muy pobres y no pueden enviar a sus hijos a educarse a Santo Domingo, a Caracas o a España, y se está perdiendo el talento para las vocaciones religiosas y seglares.” Por supuesto las Cortes de Cádiz no aprobaron esta sabia petición, ni tampoco la de otorgársele el título de “Ciudad muy Noble, Muy Leal” para San Germán, debido a la primera petición donde se pedía, “que si don Fernando VII no volvía a ocupar el trono de España, usurpado por Napoleón, ni ninguno de sus descendientes, se les dejará escoger al pueblo su libre Soberanía”. Esto es muy adelantado para la época, y más bien parecía un grito de independencia, que una petición a la Corona.

Para 1837 se volvió a implantar la Constitución de 1812 en España; se abolieron las órdenes religiosas y se confiscaron sus propiedades. Los frailes dominicos habían abandonado el Convento de Porta Coeli desde 1812. El municipio usó la parte del Convento para escuela pública.

En las actas del Cabildo de San Germán del 4 de septiembre de 1821, hablando un concejal sobre una escuela pública a crearse, se lee el acta como sigue: “Es necesario que haya un lugar en que pueda cómodamente hacerlo y no veo otro para el caso que la celda del extinguido Convento Porta Coeli o la casa del Seminario de San Sebastián que se haya sola…”. Más tarde, en 1842, se trató de usar el Porta Coeli para cárcel de distrito, pero el pueblo protestó “energéticamente de que se profanasen las celdas que usaban los frailes para cárcel”, y el Ayuntamiento desistió de la idea y usó el nuevo edificio del Hospital de la Concepción para cárcel.

En 1874 el Ayuntamiento expropió a la Iglesia los terrenos del Convento para ensanchar la población que resultaron ser unos 79,000 metros cuadrados y solamente quedó en solar donde estaban enclavados los edificios.

Ya la parte del Convento amenazaba ruinas y fue demolido por el Municipio y sus ladrillos y vigas fueron vendidos en pública subasta. Hizo los planos de estos terrenos y la mensura del mismo el geómetra don Carlos B. Hernández, el mismo que encontró el famoso madero con la inscripción de 1543 de la antigua casa de los dominicos en el promontorio del barrio Santo Tomás. Lo único que quedó en pie fue la Capilla, que es parte del edificio que existe hoy día y se formó un arrabal a su alrededor, que fue erradicado por la Corporación de Renovación Urbana y Vivienda hace solamente unos años. Esa capilla se restauró en 1878 y se abrió al culto donde se celebraban misas los domingos y para las fiestas de Santa Rosa y de Santo Domingo. Esta práctica duró hasta el 1949. También se usó como iglesia parroquial durante los años 1840 al 1852, mientras se construía la existente de San Germán de Auxerre.

En 1903 los Padres Agustinos volvieron a hacerse cargo de la vicaría por segunda vez. Estos siempre se ocuparon de reparar la Capilla del Convento. Se celebraban misas los domingos a las 9:00 a.m. El padre Jesús Fernández, O.S.A., (q.e.p.d.) de 1927 al 1949 le hizo varias reparaciones mayores como el muro de concreto armado y el paseo en el lado sur para proteger los cimientos que ya estaban al descubierto debido a la erosión del terreno en ésa área. Gracias a que el pueblo sangermeño siempre generoso ha cooperado cuando se le ha llamado a mantener sus edificios religiosos como ha sido en el pasado y es en el presente con la iglesia católica de San Germán de Auxerre, con la construcción de la Iglesia Santa Rosa de Lima, el Colegio San José (Ermita de San Sebastián, construida en 1737) y el Hospital de la Concepción y numerosas capillas en los campos. El padre Jesús Fernández mudó el altar de madera del país, diseñado y construido por Tiburcio Espada, de la Ermita de San Sebastián el Porta Coeli en 1935.

Originalmente estuvo en la parroquia hasta que fue sustituido en 1869 por el magnifico altar de mármol que existe hoy día.

En 1948 hubo una tormenta eléctrica y copiosas lluvias en San Germán que hicieron mucho daño al techo de tejas que se desplomó parcialmente, como también se derrumbó la sacristía y el muro de contención que da a la calle Comercio. Éste cedió y se derrumbó y se agrietó la parte izquierda de la fachada ¡Entonces sí que casi quedó en ruinas el edificio!

Era obispo de la Diócesis de Ponce, monseñor Jaime E. Mc Manus. El padre Jesús Fernández había reparado las naves laterales de la iglesia parroquial, y había invertido una gran cantidad de dinero; parte recogido en colecta pública y parte que levantó vendiendo algunas alhajas que poseía la parroquia. Monseñor McManus estaba levantando fondos para la Universidad Católica, que era su gran ideal.

Ante esta situación el senador Santiago R. Palmer, el representante doctor Ubaldino Ramírez de Arellano y otras personalidades de la ciudad interesaron al gobierno que no tenía dinero para comprarlo, pero sí ofrecía repararlo. Ante esta situación y para que no se perdiese esta joya histórica y única de genuina arquitectura colonial del siglo XVII, monseñor Mc Manus la donó al pueblo de Puerto Rico por la suma de un dólar, por escritura pública ante el licenciado Miguel Marcos Morales, firmada en San Germán el 19 de septiembre de 1949. Firmaron este documento el obispo Jaime Eduardo Mac. Manus por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, Diócesis de Ponce, y el Ingeniero J.J. Jiménez por el pueblo de Puerto Rico como comisionado de lo Interior.

Fueron testigos el senador Santiago R. Palmer, el representante doctor Ubaldino Ramírez de Arellano, al alcalde Lisandro Lugo, y don Andrés Grillasca (Alcalde de Ponce). Esa ceremonia se celebró en las escalinatas del Convento en presencia de numeroso público y autoridades eclesiásticas y gubernamentales.

Fue un acto noble de la Iglesia Católica. Veamos cómo rezan las escrituras:

El excelentísimo e ilustrísimo Monseñor James Edgard Mac Manus, Obispo de Ponce, en representación de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, Diócesis de Ponce, accediendo a los deseos de El PUEBLO DE PUERTO RICO, y para cumplimiento de los fines expresado en la Ley Número (75) setenta y cinco, de abril veinticinco del Año de Nuestro Señor Jesucristo, de mil novecientos cuarenta y nueve, cede, renuncia y traspasa a favor de El PUEBLO DE PUERTO RICO, la propiedad antes descrita, y en consideración además, de conformidad con lo dispuesto en la Sección de dicha ley, a la cantidad nominal de un dólar ($1.00), como único pago para la Iglesia Católica Apostólica, por el referido traspaso, y la cantidad que confiesa recibida con anterioridad a este acto, y por la que otorga la más solemne carta de pago.

Así pasó el Convento Porta Coeli a manos del gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Más tarde, cuando se creó el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1955, el doctor Ricardo Alegría llevó a cabo la reparación original del templo y su conversión a museo de arte religioso con gran devoción y sacrificio personal que quedó abierto al público en 1962. Recuerdo bien que él y su esposa Mela trabajaron varias semanas día y noche para abrir el Nuevo Museo de Arte religioso, el cual ha servido bien a Puerto Rico y ha ayudado a nuestra juventud a estudiar el arte religioso en nuestras escuelas; y a los adultos a apreciar una obra colonial que aún persiste y es orgullo de nuestra cultura.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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