Avispas de aleros

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

José A. Mari– Los nidos de avispas bajo los aleros de las casas fueron comunes hasta el paso del huracán Hugo en 1989. Luego de este evento las avispas se
retiraron a los bosques, quizá por falta de alimento, pero las poblaciones se han recuperado y tal parece comienzan a regresar. Estas avispas se conocen en inglés como paper wasps porque sus nidos hechos de fibras vegetales masticadas y mezcladas con saliva tienen la apariencia y consistencia del papel. El nido es comenzado por una reina fundadora, sola o acompañada por algunas obreras del nido anterior, y se empieza con un peciolo o tallito que sirve de ancla, luego
de lo cual se construye la primera celda. Alrededor de esta celda se añaden otras y, cuando hay varias, la reina pone huevos en varias. Días después nacen larvas que la reina alimenta con larvas de mariposas hasta que se convierten en pupas. Las celdas son entonces selladas y así permanecen hasta que emerge una primera generación de obreras que atenderán la siguiente generación de larvas y cooperarán para construir celdas adicionales. Luego de un tiempo la reina deposita huevos sin fecundar que producen machos y huevos fecundados cuyas larvas reciben alimento adicional y se convierten en futuras reinas. Los adultos se alimentan de néctar y polen. Todas las avispas pican cuando perciben que el nido es amenazado y la picada de éstas, aunque ciertamente dolorosa, no tiene por lo general complicaciones.

Polistes crinitus y Mischocyttarus phthisicus (conocida como avispa de perro) son las dos avispas con nidos de papel que abundan en la isla. Anidan con frecuencia en la vegetación, a veces cerca una de la otra y ambas hacen ocasionalmente sus nidos en los aleros de las casas. Aunque tienen una coloración similar y superficialmente se parecen mucho, la cintura de P. crinitus es corta (izquierda, arriba) mientras que la de M. phthisicus es larga (izquierda, abajo). Es posible que la cintura larga y delgada de la segunda se relacione con su nombre científico, pues en antaño se le llamaba tísicas a las personas que se ponían muy delgadas debido a la tuberculosis. Las dos especies tienen una amplia distribución en las Antillas, la segunda se encuentra también en la Florida.

Foto- James Carpenter

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Dr. José A. Mari Mutt

José Mari Mutt nació y se crió en Mayagüez, Puerto Rico. Obtuvo el grado de Bachiller en Zoología en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico y los grados de Maestro y Doctor en Entomología en la Universidad de Illinois. Durante 35 años trabajó como profesor de Biología en el RUM. Fue Editor del Caribbean Journal of Science durante doce años y Director del Departamento de Biología, de la Oficina de Publicaciones del Colegio de Artes y Ciencias, de la Oficina de Estudios Graduados y de la Biblioteca General. Casi una centena de artículos científicos y especializados dan cuenta de su intensa y comprometida trayectoria. Una de sus más recientes iniciativas es Ediciones Digitales, un proyecto académico de acceso abierto, sin fines de lucro y sin más propósito que compartir en la red los resultados de diversas investigaciones.

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