El amor hecho carne

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

El amor hecho carne

El famoso sacerdote, sabio y científico, Teilhard de Chardin, al hablar de su madre, decía: “Debo a mi madre lo mejor de mi alma; ella fue la chispa que hizo surgir el fuego en mi vida”. Fue su madre quien despertó en él todo el potencial de su talento genial, lo animó y lo fortaleció hasta el final.

La madre es en muchas culturas lo más hermoso, lo más grande: todo. Y es que Dios quiso darle el poder de traer la vida al mundo y cuidar de ella. La madre es la que, a su vez, educa a las niñas a ser madres y a los muchachos a ser padres. “La mano que mece la cuna, mueve el mundo”. Una famosa educadora afirmó: “Eduquen a un hombre y habrán hecho un ser útil para la sociedad. Eduquen a una mujer y habrán educado a toda una familia”.

Para bien o para mal, detrás de cada hombre hay una mujer. Junto a los grandes hombres de la historia está una mujer que entregó todo lo que tenía: cariño, tiempo, talento. Fueron mujeres fuera de serie que engendraron hijos superdotados. Junto a los famosos están sus madres que han hecho que los sueños fueran una realidad.

¿Sería posible imaginar a Elvis Presley sin la imagen de Gladys, su madre, esa increíble mujer que solía preciarse con humor de cantar mejor que él? Así, la madre de Borges era una gran traductora, y la de Goya una gran pintora que inició a su hijo en este arte.

Todos buscamos el cariño, la protección y la ternura de la madre. Ella se parece a Dios y, como Él, es siempre acogedora, comprensiva, sacrificada, sabia, conoce los secretos de la vida y ama la vida. Ciertamente que la madre tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados. A su lado, todos los dolores se olvidan. Basta un abrazo, un beso de ella, para que las nubes más negras se alejen de nuestra vida. La madre enseña a sus hijos los valores más importantes de la vida y, entre ellos, está el amor.

No sé donde vi escrito este texto maravilloso: El amor es la amistad que crece en calor y afecto. Amar es comprender, confiar, compartir y perdonar mutuamente. El amor es fiel y leal en las buenas y en las malas. Exige algo menos de lo perfecto y cede ante las debilidades humanas. El amor es alegría en el presente, esperanza ante el futuro y no vive dando vueltas al pasado.

Si usted tiene amor en su vida, se sentirá lleno de muchas cosas que tal vez le falten. Si en su vida no hay amor, no importa que tenga muchas cosas; nunca se sentirá lleno y nada le será bastante. El amor hecho carne es la madre.

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Lionel Valentin Calderon

Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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