El país sin punta

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

El país sin punta

Juanito trotamundos era un gran viajero. Una vez llegó a una ciudad donde las esquinas de las casas eran redondas y los tejados no acababan en punta, sino en una especie de joroba suave. En la calle había un rosal y Juanito cogió una rosa para ponérsela en el ojal de la chaqueta. Mientras la cogía se dio cuenta de que las espinas no pinchaban, no tenían punta y parecían de goma, y hacían cosquillas en las manos.

De pronto apareció un guardia municipal y le dijo sonriendo:

— ¿No sabía que está prohibido coger rosas?

— ¡Lo siento, no había pensado en ello!

— En este caso sólo pagará la mitad de la multa –dijo el guardia sonriendo.

Juanito observó que escribía la multa con un lápiz sin punta, y le dijo:

— ¿Me permite ver su espada?

— Con mucho gusto.

Y naturalmente, la espada tampoco tenía punta.

— ¿Pero qué país es éste?

— El país sin punta. Y ahora, por favor, déme dos bofetadas –dijo el guardia.

Juanito se quedó de piedra. Y respondió:

— ¡Por el amor de dios, no quiero ir a la cárcel por maltrato a un oficial! Las dos bofetadas, en todo caso, debería recibirlas yo.

— Pero aquí se hace así –explicó gentilmente el guardia. Por una multa entera, cuatro bofetones, por media multa, sólo dos.

— ¿Al guardia?

— Al guardia.

— ¡Pero es injusto! ¡Es terrible!

— Oh, ¡claro que es injusto! –Dijo el guardia. La cosa es tan odiosa que la gente, para no verse obligada a abofetear a unos pobres inocentes, se cuida de no hacer nada contra la ley. Venga, déme esos dos bofetones y otra vez esté más consciente de lo que hace.

— Pero yo no quiero dárselos: si acaso una caricia.

— Si es así concluyó el guardia, lo tendré que acompañar a la frontera.

Y, Juanito avergonzado se vio obligado a abandonar el país sin punta, pero aún hoy, sueña con poder volver.

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Lionel Valentin Calderon

Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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