El Partido Liberal Puertorriqueño

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Por su parte, la Alianza continúa su batalla contra el «nuevo» Partido Unionista en todos los flancos. En el legal, acude a los tribunales impugnando el uso del nombre «Unión de Puerto Rico» o «Unionista» por la «nueva» colectividad. Igualmente impugna el uso de las insignias unionistas. En enero de 1931 el procurador general James R. Beverley emite una opinión que sostiene la impugnación por haber perdido el Partido Unionista sus derechos electorales al no haber acudido separadamente a la elección general anterior. El Tribunal Supremo local sostiene la decisión. En diciembre siguiente el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Boston confirma la decisión del Supremo local. Como consecuencia de estos fallos, los unionistas se ven obligados a comenzar la inscripción en toda la Isla del Partido Liberal Puertorriqueño, nombre con el que van a la elección general de 1932.

La Unión Republicana

El «amogollamiento» político sigue su curso. A finales de 1931 comienza a hablarse de la posibilidad de un pacto electoral entre los republicanos puros de Martínez Nadal que se hallan en el Partido Socialista Constitucional con la Alianza de Cuevas Zequeira. En diciembre de ese año hay reunión en la residencia de Guaynabo del líder republicano. Dos comisiones designadas por los republicanos puros y la Alianza llegan a un acuerdo para la fusión de los dos partidos en uno. Para acomodar a los aliancistas independentistas o autonomistas en el seno de la nueva entidad en la que compartirían con los estadistas a pelo de Martínez Nadal, las comisiones aprueban como declaración de principios el siguiente acomodo: «El partido decide que es imperioso deber patriótico de los elementos que lo componen, unirse como ahora se unen, en una sola colectividad política, para obtener cuanto antes de los Estados Unidos la declaración de que Puerto Rico se constituirá en Estado de los Estados Unidos de América; y en caso de que esta demanda fuese negada, o que actos del Congreso de los Estados Unidos la hicieran irrealizable, entonces el partido trabajará por conseguir la plena soberanía interna y externa del pueblo de Puerto Rico, que es igualmente compatible con nuestra dignidad».56 Reunidos en asambleas separadas a finales de 1932 el Partido Republicano Puro y la Alianza finalmente llegan a un acuerdo para fusionarse en una sola colectividad con el nombre de Partido Unión Republicana bajo la presidencia de Martínez Nadal.

La nueva Coalición

Faltaba más agua en el caldo de la mogolla política de la época. Miguel Angel García Méndez, líder importante y carismático de la Unión Republicana, se encarga de echarla al abogar públicamente por una nueva coalición de su partido con lo que resta del Socialista Constitucional. A finales de octubre de 1932 queda formalizada la coalición de la Unión Republicana y el Partido Socialista (al cual ya le han quitado el apellido Constitucional). En el acuerdo formal a que llegan ambas colectividades está meridianamente claro que su propósito no es otro que tratar de conquistar el mayor número de posiciones legislativas y ejecutivas a través del pacto libre por el que contabilizarán conjuntamente los votos de ambos partidos como si fueran uno solo, pero manteniendo ambos sus respectivas personalidades, organizaciones y programas. No obstante, a ambas agrupaciones las enlaza un poco la convicción que tienen sobre la consecución de la eventual estadidad para la Isla.

De cara a la elección general de 1932, los partidos que han de competir en ésta aprueban sus respectivos programas de gobierno. En síntesis, son éstos:

Partido Liberal Puertorriqueño:

Independencia o medidas alternas que faciliten la independencia económica de la Isla; fomento del capital puertorriqueño a través del fortalecimiento del comercio local; hogar seguro, pensiones a los incapacitados e indemnización por accidentes en el trabajo; tarifas de aranceles propios; ataque al latifundio y el absentismo; revertir a manos puertorrriqueñas las fuentes de riqueza en poder de corporaciones norteamericanas; enseñanza en el idioma español en la escuela pública; autonomía académica y administrativa para la Universidad de Puerto Rico.

Partido Unión Republicana:

Estadidad o, de ser negada, búsqueda de la soberanía plena, interna y externa, y la meta de que el gobernador designado sea puertorriqueño con poder para designar todos los miembros de su Gabinete y los jueces del Tribunal Supremo; fortalecimiento de los poderes de la Asamblea Legislativa; ataque frontal al analfabetismo, la anemia y la tuberculosis; limitar la tenencia de tierras por las empresas norteamericanas; mejorar las leyes de indemnización a los trabajadores y la jornada diaria de trabajo.

Partido Socialista:

Unión permanente e indisoluble de Puerto Rico con Estados Unidos; derecho a la huelga; jornada de trabajo de ocho horas diarias; vacaciones pagadas a los obreros; pensiones para las viudas de los trabajadores y los obreros en retiro por edad; creación de barriadas obreras; fomento de cooperativas; compensación a los obreros víctimas de accidentes en el trabajo; ataque al monopolio de corporaciones agrícolas e industriales; control por parte del gobierno de los servicios esenciales como agua y electricidad.
El programa nacionalista es el reseñado unas páginas antes.

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Antonio Quiñones Calderón

Antonio Quiñones Calderón, fue un destacado redactor de los desaparecidos diarios El Imparcial y El Mundo, también en un momento crucial de su trayectoria: la década del 60. En 1968, aceptó cumplir las funciones de Secretario de Prensa del entonces, recién electo gobernador de Puerto Rico, Luis A. Ferré. En el desempeño de esta posición, primero con Ferré y luego en los dos períodos de Carlos Romero Barceló, fue testigo excepcional de las transformaciones de la prensa puertorriqueña. Durante la decada de 1980, fue asistente de la dirección de El Nuevo Día y poco después sub director de El Mundo. Tiene publicados también varios libros de historia política.

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