El príncipe y el gnomo

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Traslada tu conciencia a un lugar muy bello, a un paraíso en esta tierra. Ponte en disposición de escuchar un cuento sentado cómodamente para que puedas percibir de una manera vivencial lo que te voy a contar. Disfruta del paisaje, percibe el olor de las flores, de la hierba húmeda de este gran paraíso.

Observa cómo vuelan las aves, siente el revolotear de las mariposas a tu alrededor, siente a todos los seres que te acogen con amor.

Dentro de este mágico lugar se encuentra un pequeño príncipe, con un corazón lleno de amor y un desbordante anhelo de vivir. Este príncipe tiene un padre muy generoso que le obsequia todo cuanto quiere. Como heredero de ese gran reino, tiene todo lo que un ser humano puede desear, todo esto le pertenece a él. Cualquiera daría todo por tener la riqueza que tiene.

Sin embargo, en su corazón sentía una profunda tristeza porque no era eso lo que quería, no eran riquezas materiales. Su naturaleza divina lo impulsaba a aspirar cosas que su padre no le podía dar, que no podía conseguir con toda su riqueza.

La gente del pueblo viendo su tristeza, no entendía por qué, si aparentemente lo tenía todo, no era feliz.

Un día, jugando por el bosque, se encontró con un pequeño gnomo que percibió su tristeza y le preguntó:

— ¿Qué es lo que buscas, pequeño príncipe?

El niño viendo hacia el cielo, le respondió:

— Quiero una estrella, quiero ser como una de ellas, mas no sé cómo hacerlo. ¿Quién me podrá dar esa estrella?

— Nadie te la dará, la estrella se tiene que conquistar: para llegar a ella, para ser como ella, puedes hacerlo sólo a través del corazón, del trabajo, del amor, sólo así podrás alcanzarla. Porque cada estrella es el ser que refleja la luz de Dios. Si quieres ser una estrella tendrás que trabajar mucho para convertirte en ella.

Si tienes el verdadero anhelo de ser una estrella, deberás trabajar desarrollando las virtudes. Sólo los que trabajan duro pueden ir reflejando la luz interior. Son los que perseveran, los demás se van quedando en el camino, atrapados por las trampas de la vida.

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Lionel Valentin Calderon

Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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