José Celso Barbosa

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No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

José Celso Barbosa

THE PUERTO RICO HERALD- José Celso Barbosa es uno de los gigantes de la historia puertorriqueña, un hombre que aspiró incansablemente por su propio éxito y el de su pueblo. Puertorriqueño de descendencia africana, Barbosa tuvo que superar el racismo y la discriminación a través de toda su vida. Vivió 64 años, de 1857 a 1921, período durante el cual el pueblo de Puerto Rico estuvo involucrado en una constante lucha por su libertad social y política. Nació en Bayamón, hijo de un albañil en lo que en ese entonces era un rincón remoto del imperio español. Murió como médico de gran influencia, un gran puertorriqueño, ciudadano norteamericano, y uno de los hombres de raza negra más prominentes de su época.

Cien años atrás, el 4 de julio de 1899, Barbosa fundó el Partido Republicano de Puerto Rico. Con ello Barbosa vio la culminación de su visión para el futuro de Puerto Rico, un futuro en que se garantizaría la libertad y oportunidades a través de la unión permanente con los Estados Unidos. Un siglo después de ese momento crítico en la vida de Barbosa, resulta apropiado analizar brevemente la base de su fe en la estadidad para Puerto Rico.

Toda su vida Barbosa fue el desventajado. Igual que toda persona que logra triunfar ante desafíos descomunales, sus metas eran poco realistas o probables, pero logró convertirlas en realidad. Una y otra vez superó enormes obstáculos mediante la combinación de visión, talento y determinación. Según iba alcanzando sus triunfos personales, se valió de los mismos atributos para luchar por el futuro de Puerto Rico.

La fuerza motriz durante la juventud de Barbosa fue su tía Lucía Triano, o Mamá Lucía. Ella reconoció el potencial del joven “Pepito” y se dio de lleno a educarlo. Gracias al apoyo de su tía y considerable talento de Barbosa, fue admitido en 1870 al Seminario Conciliar de San Juan, la única escuela secundaria que había entonces en la isla. En esa institución jesuita, Barbosa fue objeto de burlas por ser pobre y de raza negra; no obstante logró sobresalir en los rigurosos estudios clásicos, a pesar del ambiente hostil que lo rodeaba.

Para la próxima etapa de su educación, Barbosa abordó un barco azucarero rumbo a Nueva York, donde aprendió inglés, con la intención de continuar sus estudios en la Universidad de Columbia. Cuando Columbia lo rechazó por razones de raza, se matriculó en la Universidad de Michigan donde estudió medicina.

Mientras se encontraba en Michigan, Barbosa desarrolló una profunda y duradera afinidad con los principios y el sistema político norteamericano. Observó que Thomas Jefferson había instado a su sobrino a aprender español debido al papel que había jugado en la raíz de la civilización norteamericana. También fue gran admirador de Abraham Lincoln, emancipador de los esclavos y campeón de los valores que confirieron a Barbosa la oportunidad de surgir en el mundo. En 1880 Barbosa obtuvo su título en medicina de la Universidad de Michigan. Se graduó como el primer alumno de su clase.

Cuando regresó a Puerto Rico más tarde ese año, Barbosa nuevamente enfrentó resistencia, esta vez al tratar de establecer su práctica médica. Pero de nuevo, su talento y determinación le permitieron romper las barreras raciales y se convirtió en un prominente médico.

Para fines de los años 1880, Barbosa entró en el campo político como miembro de las sociedades secretas que tenían como fin menoscabar la presencia colonial española en la isla. Tal como reveló posteriormente, el objetivo de esas sociedades que alentaron a toda una generación de líderes puertorriqueños, fue ayudar en la labor de “asistencia, protección y defensa mutua entre los puertorriqueños en favor de su progreso moral y material para salvaguardar su precaria situación económica de modo que una vez más pudieran convertirse en los propietarios, aunque fuera de una pequeña porción, de los recursos de riqueza en su tierra”.

Una década más tarde, Barbosa se convenció de que era más factible alcanzar esas metas mediante la unión con Estados Unidos. Consideró que Estados Unidos – a pesar de serias fallas en su ejecución – contaba con un sistema y estructura con la capacidad de establecer y garantizar libertad. Por lo tanto, en 1898, hablando ante un grupo de autonomistas, Barbosa dijo: “Aspiramos a convertirnos en otro estado de la unión a fin de poder afianzar el carácter del pueblo puertorriqueño”. Lo que Barbosa quería y promovió no fue asimilación sino verdadero poder mediante los derechos que confiere la estadidad.

Barbosa fue sin duda un hombre adelantado a su era. Fue campeón de la lucha por la educación y salud del pueblo, con tanto ahínco como se le confiere hoy a esos temas. Más aún, rompió con las limitaciones conceptuales de lo que significaba en el siglo XIX ser un hombre de raza negra y ser puertorriqueño; al lograrlo, no sólo se convirtió en un extraordinario hombre de raza negra, sino también en un destacado puertorriqueño y norteamericano.

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Lionel Valentin Calderon

Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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