Paseo de la Princesa

Hace ya algún tiempo que en nuestros pueblos no se practica la costumbre de caminar por las plazas luego de cenar. Una pena, una lástima que se haya perdido esta tradición. Aquí se conocían las personas de la comunidad, se encontraban los novios, se reposaba de la cena lo que a su vez evitaba la obesidad, se les enseñaba con el ejemplo a los niños como debían comportarse en sociedad entre otros muchos beneficios que tiene la actividad.
Paseo de la Princesa

DPRPM– Pasear por nuestro Viejo San Juan, es una delicia,  especialmente en invierno o primavera cuando la brisa del mar entra por sus adoquinadas calles refrescándolo todo. Ni hablar del Paseo de la Princesa, que de un tiempo para acá esta hermoso, los árboles han crecido y los jardines exuberantes enmarcan las esculturas que lo adornan.

El Paseo y su jardín se diseñaron y construyeron entre el 1852 al 1854. Se inauguró el 20 de diciembre del 1854, el mismo día que se celebraba el cumpleaños de La Princesa de Asturias, en su honor se nombró el Paseo. La planificación y ejecución de estos trabajos estuvieron ligados al Proyecto de Nueva Población de la Puntilla aprobado en el 1849 que también contemplaba la urbanización de los terrenos donde hoy se encuentran las residencias de la Puntilla.

El Paseo es lugar de encuentro para las familias puertorriqueñas los fines de semana. Es un oasis en medio de la ciudad para el descanso relajado y la conversación. En él se presentan innumerables actividades de índole cultural, artísticas, música, teatro, artesanías, artes plásticas y muchas otras. También se reúnen grupos de vecinos y boricuas de toda la isla a tocar instrumentos cantar y bailar en un sano compartir que identifica a los puertorriqueños y encanta a los turistas que gustosos disfrutan la algarabía. Quien haya estado en el Paseo un día de actividades puede observar a los turistas apreciando nuestras diferentes manifestaciones artístico culturales.

Hace ya algún tiempo que en nuestros pueblos no se practica la costumbre de caminar por las plazas luego de cenar. Una pena, una lástima que se haya perdido esta tradición. Aquí se conocían las personas de la comunidad, se encontraban los novios, se reposaba de la cena lo que a su vez evitaba la obesidad, se les enseñaba con el ejemplo a los niños como debían comportarse en sociedad entre otros muchos beneficios que tiene la actividad. Todavía en muchas ciudades de Europa se acostumbra esta práctica y se pueden apreciar la camaradería y el civismo con que se comportan sus ciudadanos. Aún se practica en menor medida en el Viejo San Juan por eso que encontremos tan atractiva la vida en este pequeño espacio que se niega a cederle terreno al tiempo.

Foto: MARK’N MARKUS

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Lionel Valentin Calderon

Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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